¿Periodista o abogado? Libertad de expresión en la era digital
Howard Bashman (imagen) es un abogado norteamericano, autor de un popular “blog” llamado “How Appealing”, que provee noticias acerca de las últimas novedades de los tribunales de su país.
Hace unos días publicó en su blog un enlace a una sentencia del Segundo Circuito de Cortes de Apelaciones. La resolución fue dictada en una causa iniciada por un estudiante egipcio, Abdullah Higazy, quien afirma que un agente del FBI lo forzó a confesar su participación en los atentados del 9/11/01.
El problema fue que el Tribunal dejó sin efecto esa sentencia porque había constatado que esta revelaba información secreta.
Para entonces, la noticia (y la sentencia) ya había sido leída por miles de “internautas”.
En un típico ejemplo de cerrar el establo luego de que los caballos escaparon, un funcionario del Tribunal se comunicó con Bashman y le solicitó (u ordenó), que borrara el enlace.
Bashman se negó.
Sostuvo que: “En mi rol de miembro de la prensa, determiné que hubiera sido incorrecto dar de baja la entrada que contenía la sentencia…”
¿Abogado o periodista?
La cuestión a resolver es si Bashman es un simple abogado, dueño de un blog, o también es un periodista.
La cuestión no es menor: los estados democráticos protegen la libertad de prensa. Como consecuencia, los periodistas cuentan con una serie de privilegios.
Así, un periodista no puede ser obligado a revelar los datos de su informante. Además, los tribunales han desarrollado varias protecciones adicionales para la prensa, con el fin de escudar a los periodistas de las demandas iniciadas en su contra por daños causados por la información que publican.
Por ello determinar si Bashman (y los millones de blogger que existen) es periodista o no, es un asunto de suma importancia.
Libertad de prensa en la era digital.
¿Qué es un periodista? En otros tiempos la respuesta era fácil: periodista era el que participaba en la recolección, preparación y diseminación de noticias para un medio de comunicación.
El problema es que hoy en día la tecnología permite a un sinfín de personas, que antes no podían acceder a los medios de otra que no fuera como consumidores, participar en el proceso de creación de noticias: blogs, podcasts, youtube, y decenas de otras innovaciones dan la posibilidad a cualquiera de crear y diseminar información.
¿Significa eso que todos los bloggers son periodistas?
Ese es la pregunta del millón de dólares. Si bien no hay una respuesta clara, si existen ciertas pautas para determinar cuando un blogger no es periodista:
En principio aquellos cuyos blogs sean privados o de acceso restringido (por ejemplo sólo para miembros de una empresa), no son periodistas.
Tampoco aquellos que nada tienen que ver con la información: un blog, por ejemplo, que distribuye vídeos o fotografías pornográficas, en principio no es periodístico. Sin embargo hay que tener presente que el concepto de información es bastante amplio: chimentos, noticias culturales, noticias para un sector muy delimitado de la población, caen bajo la definición de periodismo.
Si bien algunos tribunales han tratado el tema, este no deja de presentar aristas ni de ser controversial.
Free Flow of Information Act.
Esta situación ha llevado al Congreso de los Estados Unidos ha dictar una nueva ley la “Free Flow of Information Act“, que exime a los periodistas de revelar sus fuentes en casos federales.
Esta normativa define a los periodistas como todos aquellos que: “recojan, preparen, recolecten, fotografíen, graben, escriban, editen, informen o publiquen, noticias o informaciones respecto de sucesos nacionales o internacionales o de cualquier otro interés público; y para su diseminación al público.
Sin embargo no se aplica a todos los bloggers por que la ley requiere que aquellos que pretendan invocar tal privilegio deben practicar el periodismo en forma regular y este debe proveerles sus medios de vida o, por lo menos, una parte sustancial de estos.
Conclusión:
Alrededor del mundo cada nación deberá adoptar una norma similar que defina que es el periodismo.
Por ello esta normativa es un primer paso.
Sin embargo no me parece que se pueda definir a un periodista por la forma en que llena la olla.
Una mejor aproximación sería definir que tipo de personas y noticias no pueden ser consideradas que guardan relación con el periodismo. Así no se puede clasificar como periodista a un empleado infiel que revela información confidencial de su empleador; tampoco datos privados de una persona sin trascendencia pública.


