Llega a la Argentina el impuesto al ipod: Morgado y el canon digital
Mientras la industria discográfica se debate de muerte ha intentado un sinnúmero de medidas que, lejos de resultar siquiera parcialmente exitosas, se parecen a intentar parar un tsunami con la mano: nuevos formatos para reemplazar al DVD, DRM, leyes más duras y el mentado canon digital del que me ocupare más abajo.
Estas medidas fueron infructuosas. De hecho, lo único que lograron es demostrar como las instituciones democráticas son presa fácil para cualquiera con la billetera lo suficientemente llena.
Hace pocos dÃas leà en Ars Technica una anécdota que señala el fin de la industria discográfica como la conocemos. A fines del 2006, y desesperados por la caÃda en las ventas, los directivos de EMI convocaron a un grupo de adolescentes para que les señalen posibles medidas para lograr su repunte. Al final de la reunión los directivos invitaron a los jóvenes a llevarse cds de una pila… ninguno lo hizo, pese a que eran gratis.
La piraterÃa explica mucho la caÃda de ventas de las grandes distribuidoras pero mucho más lo explica la falta de ideas de un grupo de verdaderos inadaptados, que no atinan a comprender que su industria nunca será la misma ¿Quién escucha cds hoy en dÃa?
Pero los magnates de la música no son los únicos que no atinan el camino.
El canon digital llega a la Argentina.
Gracias al letargo de nuestros parlamentarios parece que nos hemos librado de muchas de las malas medidas impulsadas por la industria discográfica: demostraron ser inútiles en el resto del mundo antes que nuestros representantes tuvieran tiempo de implementarlas en nuestro paÃs… aunque nunca se sabe.
Lo que si es seguro es que no escaparemos al canon digital (impuesto al Ipod es un término menos elegante pero más preciso), la noticia la tomé del blog del siempre informado Gastón Bercun: Claudio Morgado (imagen), aquel alegre presentador que alegraba mis mañanas en Cablin (hoy diputado del partido oficialista), ha presentado en sociedad un proyecto de canon digital para la Argentina.
¿Ley nacional de la música o criadero de burocratas?
El proyecto lleva el pomposo nombre de “Ley nacional de la Música” pero tras él se esconde un nuevo sistema de reparto de privilegios a expensas del contribuyente… es decir nada muy distinto a lo que nos tienen acostumbrado nuestros representantes.
Por supuesto, la ley crea el Instituto Nacional de la Música, que como todos los organismos del tipo tiene, al menos en papel, muy loables objetivos (art. 7), que nadie puede objetar. Para lograrlo, crea los siguientes puestos: Director y subdirector del Instituto, una asamblea federal de 20 miembros, un comité representativo de 16 miembros y por lo menos cinco sedes en el interior del paÃs. En resumen, muchos nuevos empleados públicos.
¿Cómo fomenta la música esta nueva ley?
Morgado afirma que el proyecto se lo hizo llegar la Unión de Músicos Independientes. Veamos entonces como “fomenta” la música este proyecto.
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Parte de los fondos se destinan a “Vales de producción y de Difusión” (sic), que no son más que subsidios a los músicos para que puedan pagar la producción y difusión de su música siempre que lo hagan a través de “Proveedores autorizados” (sic, los términos son de la ley).
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Crea un registro de espacios (más empleados públicos), y aquellos espacios que se registren en él y cumplan con una serie de requisitos podrán contar con subsidios. También crea un registro de “músicos censados”… porque todos sabemos que los otros no son verdaderos músicos.
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Programará actividades musicales en todo el territorio de la nación. Algo que ya vienen haciendo las secretarias de cultura, nacional y provinciales, y las universidades ¿Por qué se crea un nuevo organismo a nivel nacional en vez de asignar más fondos a aquellos que ya lo vienen haciendo? Otro golpe más al federalismo.
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Promoverá a la formación de músicos, algo que también vienen haciendo los conservatorios municipales, provinciales, de la universidad pública y privados.
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Podrá crear canales que difundan música nacional (¿Incluye el baile del koala ?), y los distribuidores de televisión por cable estarán obligados a transmitirlos, hasta un número de seis (junto a los privados), que el instituto designe… chau HBO.
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Obligará a las radios y canales de televisión a que por lo menos el 50% de la música ejecutada sea nacional y de ese total, por lo menos una un 30% de música haya sido compuesta por los músicos censados (pertenecer tiene sus privilegios).
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Si las radios o canales están en la frontera ese porcentaje deberá ser de por lo menos 75%. ¿Por qué?
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En el caso de los jingles el porcentaje debe ser del 85% para la música nacional: Después de todo, nada hay más patriota que vender desodorantes de baño con la inmortal voz de Edmundo Rivero.
La frutilla del postre: como se financia todo esto.
¿Quién paga todo esto? Para decirlo en latÃn, lo paga Juan Pueblo y, también en este caso, John People.
El segundo lo paga porque la ley tiene la peregrina idea de cobrar el 5% de la recaudación musical por la presentación de un músico extranjero en el paÃs. AsÃ, ni Britney Spears va a querer venir a tocar en estas pampas. Lástima, los chauvinistas musicales que redactaron esta ley parecen no saber que la música no reconoce fronteras: Dylan y Mozart son tan nuestros como Gieco o Ginastera.
Pero esta ley también implanta el impuesto al Ipod: “art. 21: Créase el Fondo de Fomento a la Cultura, el cual estará bajo la administración de un ente formado por el INSTITUTO NACIONAL DE LA MUSICA., INSTITUTO NACIONAL DEL CINE Y ARTES AUDIOVISUALES (INCAA), INSTITUTO NACIONAL DEL TEATRO y las entidades de gestión colectiva. El mismo estará conformado por los importes que se recauden por la implementación de un cánon a todo objeto que permita el almacenaje, grabación y/o reproducción de música e imagen“
Tanto se habló (mal), del canon digital que el único justificativo para reincidir es la necesidad de concientizar a todos acerca de sus peligros. El principal de estos es que roba a Juan para darle a Pedro: para compensar a los titulares de derechos intelectuales, perjudicados por la piraterÃa, se castiga a los productores de cds, tarjetas flash, reproductores de dvds, etc. y, en general, a los consumidores.
Pero como de costumbre cuando los gobernantes argentinos meten mano en algo lo destruyen totalmente: el lector avisado se dará cuenta que en este caso lo recaudado por el canon digital ni siquiera va a a los titulares de derechos intelectuales sino al estado nacional, para que este siga regurgitando burócratas. Es decir, se roba a Juan no para darle a Pedro sino a Sebastián. Y con ello se pierde una de las posibles ventajas del canon digital (que la industria discográfica no comparte), que la compensación obtenida mediante éste suple cualquier otro derecho a regalÃas de sus titulares: entonces cualquiera es libre de copiar sin pagar más dinero.
Vaticino, en base a todo esto, que este proyecto no fue visado por la industria discográfica local y que cuando ésta lo haga, querrá su porción de la torta… y seguro la obtendrá.
Al resto de los argentinos nos quedará una muy mala ley que lejos de fomentar a la música incentivará malos artistas y peores espectáculos.



Enero 30, 2008 a las 12:13 pm
[...] en Derecho y TecnologÃa y Mundo [...]
Febrero 28, 2008 a las 5:15 pm
Y lo peor del caso, que “Sebastián” que es quien se queda con los morlacos, en su casa tiene una PC con grabadora de CD/DVD, y su hijo tiene un mp3/4 con una capacidad astronomica con monton de discografias bajadas de internet, y no va a pagar ningun canon :))
Sigo insistiendo podran detener a algunos, pero no a todos, y tarde o temprano va a ser otra ley absurdar a derogar y en la que se perdio tiempo importante que podrian haber aprovechado para otras cosas, como por ejemplo, crear una ley de desagregacion de bucle de abonado, para que dejen de monopolizar los servicios de telecomunicaciones las 2 operadoras mayoritarias, y para que se reduzca la brecha digital, brecha que por cierto agrandan abismalmente con esta ley pedorra que nadie va a cumplir :/
Saludos y gracias por pasar por mi blog Fran!