Miente, miente y sigue mintiendo ¿Algo quedará?

Abril 29, 2008

A través del blog especializado Accdeley, tomé conocimiento de una interesante sentencia española que considera justificado un despido motivado porque el trabajador había mentido en su “Curriculum Vitae”.

El demandado había comenzado a trabajar en Septiembre del 2005 y fue despedido en Noviembre del 2006 (más de un año después), luego de una pesquisa respecto a sus antecedentes por parte de la empresa, que condujo a la confesión (vía e-mail), por parte del trabajador.

No hay duda, como lo señala el Tribunal, que el trabajador obró con mala fe. La conclusión no hubiera sido distinta en nuestro país: la ley de contrato de trabajo establece que, “Las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación de trabajo” (art. 63).

Sin embargo no creo que una situación como esta sea resuelta de igual modo en nuestro país: aquí los jueces tienden a ser más favorables al trabajador y, en este caso, hay varios “extenuantes”.

Primero, el trabajador mantuvo el puesto durante un año y esto fue posible por la falta de cuidado de la empresa. No sólo no se hizo de sus antecedentes antes de contratarlo, como corresponde. Además, una vez que comenzó sus pesquisas no las llevó a buen puerto con diligencia y rigor. En tal sentido, otra interpretación posible podría ser que la empresa toleró la mentira y luego, ante el mal desempeño del trabajador, se valió de ella. Tal conducta tan bien sería reprochable por la ley de contrato de trabajo y, por tanto, no sería válida en juicio.

Segundo, hay una evidente falta de diligencia por parte de la empresa toda vez que el trabajador en cuestión desempeñaba funciones de gerente con un grado bastante amplio de autonomía ¿Cómo puede ser posible que, en la era de las consultoras y de la red, nadie haya verificado sus antecedentes?

En fin, se trata de un interesante fallo que demuestra, otra vez, que las mentiras tienen patas cortas. La verdad, a la larga, siempre llega.

la imagen que ilustra esta entrada es de propiedad de Desi.Italy y se publica aquí bajo licencia Creative Commons.