En el norte la intimidad no es lo que era.

El problema de estar conectado al mundo es que uno se entera de cosas que mejor sería olvidar. Hoy, por ejemplo, este loco planeta parece tener algo contra la privacidad.

Empezamos en aquel antiguo parangón de la libertad, los Estados Unidos. Al parecer los agentes federales de ese país ahora pueden sacar muestras del ADN de cualquier persona que arresten (no importa cual sea el crimen que comenta), si la persona tiene la desgracia de ser extranjero, basta su simple detención. Antes sólo se podía extraer el ADN de delincuentes condenados y en los casos ordenados por la Justicia.

Casi al mismo tiempo, en Canada, el Secretario del Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, Michael Chertoff, sostuvo que: “Las huellas dactilares no constituyen información privada toda vez que uno las deja sobre vasos y platería y sobre cosas alrededor del mundo, son como las huellas de los zapatos. No son particularmente privadas”.

Esto habla maravillas del compromiso de ese departamento para la defensa de la privacidad de los ciudadanos de ese país: restar importancia a las huellas dactilares al compararlas con las huellas de un zapato es, por lo menos, bastante ingenuo.

Siguiendo en los Estados Unidos, el Circuito Noveno falló el 21 de Abril, en la Causa United States vs. Arnold, que las fuerzas de seguridad de las fronteras o de los aeropuertos pueden revisar el contenido de una notebook sin necesidad de que haya una sospecha fundada sobre su dueño. Para las jueces una notebook es exactamente lo mismo a una valija. Para resolver de esta manera no tuvo en cuenta argumentos bastante razonables, en el sentido que una notebook contiene por lo general información bastante privada de su dueño y que los riesgos para la intimidad de la persona debían contraponerse a los beneficios desde el punto de vista de la seguridad.

Para no quedar atrás el mítico F.B.I. esta solicitando amplios poderes para vigilar las actividades en la red, con el fin de prevenir delitos. Por supuesto, se cuida bien de señalar cuales son las “actividades ilegales” que va a perseguir.

Pero, en este mar de malas noticias para la intimidad de los americanos, hay una buena: la Corte Suprema del Estado de Nueva Jersey decidió hace unos días que la dirección de ip de una persona era información privada y que, por lo tanto, la policía necesita una orden judicial para obtenerla.

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