Lo importante no es lo que se hace sino como se lo hace.

Por setenta y siete años General Motors fue la líder en ventas de la industria Automotriz. Este record finalizó este año cuando la japonesa Toyota logró vender, durante los primeros tres meses del 2008, 160.000 automóviles más que su rival. De esto da cuenta la célebre revista New Yorker.

En medio de una verdadera revolución tecnológica, Toyota es un ejemplo que todos podemos seguir. Es que, a diferencia de Bill Gates o Steve Jobs, lo revolucionario de Toyota no es lo que hace sino como lo hace: en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial su líder, Taiichi Ohno, convirtió las necesidades de un Japón devastado, en virtudes:

  • No desperdiciar tiempo, recursos, esfuerzos ni cualquier otra cosa valiosa.
  • Hacer que los recursos le lleguen a los trabajadores los más rápido y eficientemente posible.
  • Escuchar a sus empleados (las empresas japonesas en general reciben de sus empleados cien veces más sugerencias que las americanas).

Si bien ninguno de estos conceptos parecen revolucionarios - Ohno nunca ocultó que se había inspirado en Henry Ford -, y han sido imitados por cientos de compañías a lo largo y ancho del planeta, pocas empresas pueden competir con Toyota.

Eso se debe al concepto de “Kaizen”, o mejora continua. Toyota no espera que una idea salvadora cambie las condiciones de la compañía de la noche a la mañana: es decir, no espera el proverbial I-Pod. Apuesta, eso si, a progresar y mejorar diariamente. Como el New Yorker señala, es una apuesta mucho menos dramática pero, a larga, mucho más difícil de lograr. No es extraño que haya surgido en la tierra de los samurais, donde se valora el esfuerzo y la disciplina tanto como el talento y la innovación.

Tampoco es extraño que cause sorpresa, y hasta extrañeza, en lugares tan disimiles como Estados Unidos y Argentina: trabajar duro, en medio de cualquier circunstancia y no apostar al éxito inmediato parecen conceptos ya olvidados tanto en el país del norte como en estas pampas asoladas por peleas mediáticas y desencuentros políticos.

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