¿Valen la pena las Patentes para sus titulares? Una investigación dice que no.
Julio 16, 2007Hace poco comentábamos un trabajo de un economista de Cambridge que afirmaba que el plazo optimo de los derechos de autor es de 14 años. Ahora el New York Times analiza una investigación que sostiene que, en la mayoría de los casos, las patentes lejos de ser un beneficio económico para sus titulares constituyen una perdida de dinero.
Esta investigación fue realizada por James Bessen y Michael J. Meurer y va a ser tema de un libro “Do Patents Work”, a publicarse en el año 2008. En este link se pueden leer algunos capítulos de este.
Bessen comenzó a estudiar el tema hace tiempo ya que antes de dedicarse a la enseñanza, (es catedrático de la Universidad de Boston), estuvo vinculado a varios emprendimientos relacionados con el software. Si bien sus empresas innovaron en la materia nunca patentaron sus inventos, en parte porque en esa época no se podía patentar software.
Lo llamativo es que la inhabilidad de patentar no perjudicó la innovación.
El New York Times señala que los autores analizaron las estadísticas entre los años 1976 y 1999 y determinaron que las ganancias directamente atribuibles a patentes alcanzaron, en 1999, los U$S 9,4 mil millones mientras que los costos de litigio, (directamente atribuibles a estas), ascendieron, en el mismo año, a U$S 16 mil millones. Este estado de cosas solo puede haber empeorado en los últimos años ya que los litigios por patentes han aumentado.
Bessen y Meurer no abogan por una abolición lisa y llana de las patentes, - como lo hacen entre otros los economistas Michael Boldrin y David Levine -, piden una reforma profunda del sistema. Ello ya que conceden que, en algunos casos como en el de las farmacéuticas, este funciona. De hecho dos tercios de los ingresos por patente del año 1999 fueron para estas empresas.
Por supuesto, existen criticas a la investigación. Así John Duffy, profesor de la Universidad George Washington, señala que el trabajo solo toma en cuenta las ganancias de los titulares de patentes y no las ganancias para la sociedad toda de estas.
Lo interesante es que no sólo la investigación concuerda con anteriores, - el New York Times cita a otro profesor universitario que habla de una investigación que determinó que el valor típico de una patente es de sólo U$S 10.000 -, sino que además las mismas empresas “productoras” de patentes están interesadas en una reforma profunda del sistema.
LA INVESTIGACIÓN, LOS PROBLEMAS EMANADOS DE LA PATENTABILIDAD DEL SOFTWARE.
Pasando un poco a la investigación, - no quiero ser tachado de simple traductor -, debo señalar que esta se encarga, por lo menos en los capítulos del libro que están disponibles en la red, de los problemas que surgen de la patentabilidad del software.
El problema principal es que el derecho de propiedad que emana de las patentes es sustancialmente distinto al derecho de propiedad tradicional. A diferencia de este último el primero solo otorga al titular el derecho de prohibir a terceros, (salvo que cuenten con su licencia), de aprovecharse de una patente.
Esto trae consecuencias muy negativas en el campo de la innovación ya que el titular de una patente, que sin embargo no introdujo esta innovación al mercado, puede bloquear el intento de un tercero de así hacerlo.
Pero además hay otros inconvenientes:
a) A diferencia del derecho de propiedad tradicional donde un concienzudo estudios de títulos puede determinar con certeza quien es su titular la cuestión, en el campo de las patentes, es mas engorrosa, especialmente si se trata de patentes de software.
Como ejemplo los autores citan a David Stretfield quien en la edición del 08/12/03 del diario Los Angeles Times dijo: “Si estás vendiendo en Internet, según la última estimación, podrías estar violando 4.319 patentes. Si también planeas publicitar, recibir pagos o desarrollar un sistema de entrega de las compras, podrías violar aproximadamente 11.000 patentes”.
b) Esto se agrava ya que los abogados tienen la excelente costumbre, - para sus clientes se entiende -, de ser bastante vagos al redactar este tipo de instrumentos. Otros abogados, - esta vez los jueces -, luego, en litigio, tienen la costumbre de extender el significado de estos términos ambiguos, por lo que se da el fenómeno que, años después de otorgada una patente, esta sea extendida judicialmente para cubrir otras hipótesis.
c) Por último en los últimos años las oficinas de patentes no han sido lo suficiente rigurosas al justificar la “utilidad e innovación” de las solicitudes de patente.
Toda esta problemática trae como consecuencia una “industria del juicio” de las patentes. Hoy en día no importa tanto tener una idea original sino patentar algo vagamente parecido a lo de un innovador y luego, demandarlo por infracción de patente.
LAS SOLUCIONES:
Días atrás, en su blog “El derecho y las normas”, David Maeztu comentó la nueva negativa Europea a habilitar el patentamiento de software
En ese artículo señala varios de los problemas reflejados en la nota del New York Times y la investigación reseñada. Me hago eco de su opinión de que hace falta debatir, en serio, esta cuestión.
El New York Times considera como una posible primera solución, ya aplicada experimentalmente por la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, someter las solicitudes de patente al escrutinio de la Web. El sitio wikipatents ya hace esto sin aval oficial.
Esto permitirá, por lo menos, una discusión mas profunda, acerca de la utilidad o conveniencia de cada una de las solicitudes de patentes efectuadas.
Pero esto no puede obstaculizar un debate sobre la conveniencia de mantener el sistema. De este debate no pueden ser parte sólo los titulares de patentes y sus lobbistas sino además las asociaciones de defensa de los consumidores, especialistas y lideres de opinión.
Tal vez la solución no sea reformar el sistema de patentes, tal vez la solución pase por su derogación.
Publicado por Francisco de Zavalía


